jueves, 17 de noviembre de 2016

LAS OPOSICIONES, UN DURO CAMINO

Contando desde mi primer examen en las oposiciones a la Administración de Justicia ya han pasado 7 años, que se dice pronto. Desde que empecé a trabajar en los juzgados tuve claro que me encantaría tener un trabajo que nos diera seguridad y estabilidad. No dudé en estudiar muchísimo para presentarme a las oposiciones, he invertido muchas horas de mi vida, renunciando a muchas cosas, aislandome hasta de la gente que más quiero, es muy duro, pero sé que la recompensa también debe ser de las más satisfactorias y sobre todo debe de darte una tranquilidad enorme en cuanto al trabajo. 

Este año he estado a punto de conseguirlo, he sacado las notas más altas que podía esperar después de tanto esfuerzo, sacrificio y dedicación. Lo que pasa es que esto es una oposición y media décima me ha dejado fuera de la última plaza. Después de 3 años duros de congelación de la oferta de empleo público, muchísima gente se ha preparado igual que yo, y somos muchos para tan pocas plazas. He aprobado sin plaza, y bueno, me quedo con mal sabor de boca, pero con una sensación de trabajo bien hecho y orgullo muy grande. Mi esfuerzo me servirá para seguir y presentarme a los siguientes exámenes. Me ha costado mucho pensar de esta manera, llevamos un mes muy duro de esperar las notas de corte, mis notas nos han dado mucha ilusión y esperanza de conseguir una plaza porque eran realmente altas, hablamos de 8 y medio y casi 9. Cuando ví que estaba en las listas de aprobados pero no de los que han superado el proceso selectivo se me vino el mundo abajo. Esta vez  no ha podido ser, se me han derrumbado muchos  proyectos que tenía con mi familia si lo conseguía, pero estoy y sigo en el camino, algún día con mi empeño y algo de suerte lo conseguiré, o por lo menos no será porque no lo haya intentado.  

Este post, sinceramente, me lo imaginé en su día cuando estaba estudiando, totalmente diferente, estaba segura de que con mucha alegría escribiría unas líneas de agradecimiento a todos los partícipes de haber hecho posible uno de mis sueños. No lo he conseguido, pero no por ello estoy menos agradecida a la gente que quiero. Mi marido y familia me han apoyado muchísimo y han hecho que mi estudio sea más llevadero, ya sabéis de lo que hablo, os habéis quedado con el niño, me habéis hecho la comida, me habéis lavado la ropa, me habéis traído la compra, me habéis dado algún caprichillo, me habéis respetado como nadie mis horas de estudio y ayudado enormemente en muchas cosas. Sé que para vosotros también ha sido duro, y la no recompensa nos duele a todos. Muchas gracias a todos de corazón. Me he sentido muy arropada y apoyada en este largo y duro camino. Y sé que eso es un extra muy importante.

Ahora estoy muy ilusionada con otro proyecto no relacionado con el mundo laboral, voy a ser mamá por segunda vez. Para mí es una aventura increíble y también agotadora pero a la vez muy gratificante y de la que ya tenemos experiencia, aunque sé que va a ser muy novedoso para la familia. Por otro lado, mi hijo y mi marido también me llenan de lecciones cada día, esas de la vida, las más importantes y que dan sentido a todo lo que me rodea y de las que no me olvidaré también de estudiar.

Un abrazo muy fuerte a todos los que me acompañáis cada día en este y otros caminos de mi vida.





martes, 14 de julio de 2015

VAMOS CRECIENDO

Estos últimos seis meses han cambiado para nosotros. Ahora por fín ya dormimos hasta diez horas seguidas, y eso me hace muy felíz. Lo que más anhelaba desde que fui madre era dormir porque la falta de sueño me ha dejado algunas secuelas de las que estoy recuperándome poco a poco. Mimo muchísimo a mi hijo pero yo me cuido y me mimo mucho también, un punto importante para poder cuidar de otra personita es sentirte bien. Mucho ánimo a todas las madres y padres, tenemos una ocupación agotadora pero también es la más increíble y reconfortante.

No dejo de sorprenderme cada día con las cosas que hace un niño de dos años. Cómo disfruto cuando me habla, me da besitos y me abraza, es de lo más gratificante que hay para una madre o un padre. Se invierte mucho tiempo y dedicación pero la recompensa es inmensa. Si bien es cierto que ahora empezamos una etapa de educación importante donde los límites son a veces difíciles de controlar,  también comenzamos una etapa muy bonita, ya dejamos de ser bebés para convertirnos en niños, en no parar de jugar, de reír, de enrabiertarse, de interactuar con los demás y de decir "no" a casi todo. Es un continuo de probar y ver qué pasa, qué cara pone mamá o papá cuando tiro el zumo en el sofá o me tiro al suelo, o no quiero comer ni bañarme. Esto no es habitualmente pero si de vez en cuando nos pasa.

En estos meses (por no decir años) estamos muy metidos en la rutina de mis oposiciones. Para mí es como un trabajo, todos los días estudio a la misma hora cientos de artículos de muchísimas leyes, y eso me tiene bastante ocupada por las tardes. Menos mal que cuento con la persona más buena y comprensible que me entiende y comparte los altibajos que supone opositar. Y no sólo eso, cada tarde mi marido se encarga del niño, dándolo todo también, ocupándose del angelito con sus cambios de humor, que no es tarea fácil. Por otro lado, no quiero dejar atrás a los abuelos, y a los tíos, mi hijo los nombra a todos y eso me hace sentir orgullosa de la personita que tengo delante, cómo puede acordarse y sin darse cuenta tener ya el concepto de familia. Es genial, eso es porque recibe también mucho cariño de ellos y se nota bastante. 

Después de unos duros meses de estudio y trabajo nos iremos a la playa a desconectar unos días, que falta nos hace. Y sobre todo a disfrutar del peque con los castillos de arena, el agua, la pala, el cubo y todos sus enseres. Me apetece muchísimo, y por qué no decirlo, nos lo merecemos.

viernes, 11 de julio de 2014

A LA PLAYA CON EL PEQUE

Los bebés y el mar, buena combinación para no parar y gastar todas tus energías. Este año ha sido la primera  vez que nos hemos atrevido a salir con el peque de vacaciones para que viera la playa, jugara con la arena, se revolcara con ella y se bañara en el agua salada.

Aviso importante a padres primerizos, que con tanta ilusión nos preparamos como si fueramos a la guerra. Si señores, ya no basta con un librito, una sillita y una toalla... atrás quedaron esos enseres para las parejitas que optan por estar un día tranquilo y relajado. ¡Bienvenidos a un día agotador! Ahora toca hacer castillos de arena, montar la piscinita, hinchar el flotador, colocar las sombrillas, poner protección al niño hasta que quede blanco como la nieve, ponerle el gorrito, el bañador, la camiseta...y así,  sin darnos cuenta hemos montado todo un campamento y estamos rodeados de cubos, palas, rastrillos, manguitos, juguetes... entonces y sólo entonces, ya estáis listos para comenzar vuestro día de playa.

Lo primero que tienes que hacer es no desesperarte cuando tu pequeño empiece por probar algo tan tentador como la arena de playa, se ponen de ella hasta las pestañas y no digo hasta donde he encontrado yo arena. Lo bueno, es que suele repetir de vez en cuando pero no a menudo, sobre todo cuando se cae de cara y se llena toda la boca, entonces se pone nervioso e intenta restregarse los ojos con las manos pringadas también, que os voy a decir, es todo un cuadro. Yo en ese momento no sé si ir  a limpiarle o ir corriendo a por la cámara de fotos (por supuesto, voy a limpiarle no vayan a pensar mal). 

Luego está el agua, tan azul y transparente como salada. Eso si que es bueno, si el pequeño tiene sed probará un poquito, total, hay tanta que por un sorbito no pasará nada... Uff!!, una y no más, menudo mal trago, y ya estamos otra vez detrás del peque para que no llore porque no le gusta nada. Y no os quiero contar cuando el abuelo se lo lleva para darle un baño y sin querer le entra agua en los ojitos, ¡¡la sal y la crema de protección hacen que piquen muchisimo!!. Bueno, de todo se aprende, y el pequeñin que ha visto también lo divertido que es experimentar con todo aquello, no duda en ir hacia las olas, reirse e intentar meterse al agua gateando. 

Y si montar el campamento no ha sido suficiente, ahora toca desmontarlo. Primero, organización, luego paciencia y  más paciencia. Llega la una de la tarde y tenemos que irnos de ese sol abrasador. Así que todas las manos son pocas para intentar llegar a casa lo más rápido posible. La abuela coge al niño, - no, pero antes hay que lavarle porque está lleno de arena... no, pero es que está dormido no vayamos a despertarle...ya pero es que si no luego se espabila y no quiere comer...ya pero...- en fin, esto lleva unos minutillos que luego con los días se mejora y no tardamos ni un segundo en ponernos de acuerdo y salir disparados de allí para la casa. Eso entre mi suegra y yo. Ahora toca el bando de los chicos. Ellos se quedan a desinflar flotadores y piscinita, recogen la tienda de campaña que no se sabe bien como narices ya no se puede plegar igual y no entra en su bolsa. Miran bien si no se olvidan de nada y lo llevan todo en un carrito que es una tumbona (eso si que es tecnología, yo me quedé asombrada cuando lo ví). Ya está todo listo para llegar a casa, dejar las cosas e irse a recoger aquella paella que se encargó para las dos y media.

Aun así, después de todo el jaleo, vamos un día y otro también, no sé que será pero algo de especial sí tiene, será ver a mi familia disfrutando de las vacaciones, seguramente que sea eso. No dudo en repetirlas, me encanta esta nueva etapa llena de energía y diversión.



viernes, 13 de septiembre de 2013

LA LLEGADA DEL RETOÑO

Hace más de dos meses que quiero ponerme a escribir en mi blog y la razón de por qué no lo he hecho antes es porque el pequeñín me reclama a todas horas, si no es para mamar es para dormirle o simplemente tenerle en brazos. Bien, ahora que el angelito duerme (esperemos que no se despierte hasta dentro de un rato) quiero contar cómo fue mi historia en mi ultimos días de embarazo hasta el día que dí a luz. Para empezar tuve un síndrome del nido bastante agudo pues no paraba de tirar cosas que dejaron de ser útiles en mi casa (mogollón de papeles y apuntes que ya no servían), ordené papeles (tipo facturas, informes médicos, contratos de trabajo...), coloqué mi ropa (me salieron tres bolsas de ropa que seguramente aprovecharía alguien mejor que yo en el momento en que decidí deshacerme de ella), todo ello, para hacer hueco a lo más esperado en estos nueve meses, mi retoño con todas sus cositas que tenía cuidadosamente ordenadas en en su habitación. Y lo más importante, preparé con mucha ilusión la bolsa del bebé para el hospital, lavé toda su ropita, la planché y la coloqué por tamaños en su armario. La verdad es que luego de lo que llevas al hospital usas menos de la mitad, pero bueno, supongo que eso nos pasa a todas.

El 25 de junio salía de cuentas y yo seguía embarazada con mi gran barrigota, también estaba tranquila, pensaba que a esas alturas iba a estar muy nerviosa pero nada, la espera del último mes me la pasé con un síndrome del nido bastante agudo como detallo más arriba, y eso me mantuvo muy entretenida. Dicen que a las primerizas se les suele retrasar y en mi caso si que fue así, hasta el 29 de junio no me puse de parto. Recuerdo que fue un sábado el día que dí a luz, pero todo comenzo 3 días antes. El miércoles 26  me encontraba ya muy revuelta con dolores de regla y esa noche empecé a tener contracciones leves para las que fueron después las de parto. El jueves 27 pasé un día "normal" con alguna contracción y por la noche volví a tener contracciones ya más dolorosas. El viernes 28 por la mañana tuve un sangrado al que no dí mucha importancia, pues se trataba de la pérdida del tapón mucoso. Ahí si que me paré a pensar en que el gran momento se acercaba.  Ese día estuve con contracciones más dolorosas y seguidas, pero aún no era el momento de ir al hospital, pues tenían que seguir un patrón para estar de parto (cada 5 minutos, que duraran 1 minuto y durante 1 hora) y además quería esperar en casa para estar lo más dilatada posible antes de ir al hospital. Ya después de un día aguantando las contracciones vino la noche y me acuerdo que estaba viendo una seríe en la tele con mi marido y cuando me venía una me ponía a respirar, entonces me decía: "¿nos vamos al hospital?" y yo le dije: "Si, en un ratillo, tranquilamente, que esto irá para largo, pues me duelen mucho pero a veces se interrumpen y me dan una tregua, así que terminemos de que ver el capítulo". Como ya tenía preparada la bolsa del bebé con sus cosas y mi mochila con las mías, pues nada, solo era cogerlo e irnos.

Al llegar a urgencias ya eran las 3 de la madrugada y cuando me puse a explicar en la ventanilla lo que me ocurría no pude ni mediar palabra pero mi cara lo decía todo: "¡¡¡Estoy con contracciones y me duelen mucho, por favor, que alguien me atienda lo antes posible!!!". Enseguida nos dijeron que acompañaramos a un celador quien nos fue guiando por los pasillos, yo estaba de los nervios porque no podía casi andar y me paraba a cada rato que venía la contracción para respirar.

En la sala de espera de obstetricía estuvimos mi marido y yo solos un ratillo, que se me hizo eterno, hasta que me hicieron pasar a la consulta del ginecólogo. Allí me exploraron dos ginecólogos, una mujer y un hombre, porque la mano de uno y de otro lógicamente difieren en tamaño. Había dilatado 3 cm, fue una faena porque me dijeron que solo ingresaban a partir de 4 cm de dilatación y con esos dolores yo no me quería ir a casa para tener que volver en un rato. Seguidamente me pusieron los monitores y me hicieron andar para provocar más el parto, y eso fue para mi una tortura, tenía contracciones muy dolorosas pero no eran seguidas y me tuvieron bastante tiempo para que con suerte dilatara algo más y me pudieran ingresar.

En fin, después de una larga noche, la ginecóloga me vio con tanto sufrimiento y cansancio que me dijo que me exploraría de nuevo y si estaba de 3 y medio me lo daba por bueno y pondría en el informe que estaba en condiciones de ingresar, en decir, me puso 4 cm. Por fin me ingresaron a la 9 de la mañana, pero hasta las 11 no me subieron a la sala de dilatacion. Una vez me pusieron la oxitocina para provocar más contracciones y seguir dilatando, y el epidural para sobrellevar los dolores (vendito anestesista que a partir de ahí ya vi el cielo abierto porque por lo visto me tocó un chico joven que era de lo mejorcito del hospital por lo que había oído) me relajé y me eché a dormir, sí, como suena, estuve horas dilatando con mogollón de contracciones y yo rendida en una cama descansando y durmiendo todo lo que pude para luego estar con fuerzas a la hora de dar a luz, entre tanto venían de vez en cuando las matronas para ver mi progreso en dilatación.  A eso de las 19.30 ya estaba completamente dilatada con unos 10 cm y me pasaron al paritorio. Yo estaba contenta porque todo el trabajo ya estaba casi hecho, ahora solo tocaba empujar.

Mi sorpresa fue cuando en el segundo empujón oí a alguien decir :"forceps" y me puse blanca, eso no me lo esperaba, y es que por lo visto el niño se encajó de tal manera que no podía salir. Y al tercer empujón oí decir :"periné bastante duro, trae bisturí para episiotomía", ahí estaba ya temblando del miedo a lo desconocido, sólo había oído hablar de lo mal que se pasa cuando te hacen el maldito corte. Entonces me dio un bajón, después de tantos masajes con rosa de mosqueta para ablandar el periné no me sirvió de nada, así que ya no quedaba más remedio que asumir lo que me esperaba en la recuperación. Ya no se podía hacer nada sólo empujar cuando me lo indicaban, así que cuando llegó el siguiente empujón me dijeron que ya el niño estaba fuera y me lo pusieron encima de mi pecho. Yo le oía llorar y no dejaba de mirar esa carita que durante tanto tiempo me había imaginado, sus manitas con diminutos deditos, sus ojitos rasgados, esa boquita y naricita, esos pies con esos deditos y esas uñitas, esas orejitas, estaba todo completo y en su sitio, es fascinante la obra de la naturaleza, yo no dejo de sorprenderme. Es una experiencia muy bonita, yo siempre quise vivirla y ese era mi momento de disfrutar lo que tenía en mis brazos, lo más deseado en estos ultimos nueve meses.

viernes, 24 de mayo de 2013

LA BUENA NUEVA

Es curioso cómo pasa el tiempo, hace casi 9 meses que le dí la feliz noticia. Recuerdo la sorpresa que le preparé para que pudiera vivir ese momento con tanta emoción como lo viví yo al ver el predictor con resultado positivo. No quería que fuera algo de contar y ya está, sino de sentir, ver, escuchar y sobre todo de poder ver en su cara esa felicidad de un futúro papá ilusionado. Tengo que decir que lo conseguí con ese álbum de fotos que le compuse con tanto cariño y esmero, recopilando nuestros momentos más felices juntos, que no son pocos. Me siento muy afortunada de tenerle a mi lado, es mi compañero de viaje y me demuestra cada día que somos un equipo. Para el que no lo sepa, todo empezó un día en el que yo le daba mil vueltas a mi cabeza para intentar sorprender a mi pareja y, después de indagar en cual sería el mejor regalo pensé que un álbum con nuestras mejores fotos juntos (y con amigos, familiares, acontecimientos especiales...) era un detalle muy bonito para regalar. No había un día señalado ni nada que celebrar, simplemente muchos motivos por los que hacer algo especial a alguien a quien tanto quiero y admiro. 

Una vez terminado el álbum, que me llevo unos meses entre quitar y poner y volver a retocar las fotos y los textos que me gustaban, me enteré de que estaba embarazada. Imaginad yo sola en mi casa, con el predictor en la mano y una noticia tan grande que solo sabía yo y no quería decirselo de cualquier manera a mi chico. Entonces pensé que en la última página de ese regalo habría un regalo aún mayor, la noticia de que íbamos a ser papás. Solo había un inconveniente, tenía que esperar un par de semanas para que me imprimieran el fotolibro, asi que me armé de paciencia y decidí que hasta que no tuviera el libro mi chico no sabría nada de mi embarazo. Ahora lo pienso y menos mal que al final tardaron solo una semana porque ya no aguantaba más y quería gritarlo a los cuatro vientos.

Ese gran día intenté cuidar cada detalle, al llegar a casa le preparé una comida con velitas y música de fondo, y de forma inesperada tenía un regalito envuelto que en cuanto lo vio se le iluminó la cara. Cuando llegó el postre era el momento de ponerle aquel tema de Aerosmith "I don´t wanna miss a thing" y de que abriera al fin su regalo (cada vez que escuchamos esta canción nos viene a la cabeza un día muy bonito, nuestra boda, ya que fue la balada que elegimos para abrir el baile). Reconozco que tenía muchas ganas de ver la cara que ponía al final y no sé quien de los dos estaba más nervioso. Él iba poco a poco pasando cada página, disfrutando de cada imagen y de todo el cariño que llevaba impregnado cada texto, hasta que por fín llegó al final y no pudo contener las lágrimas de la emoción, no se lo creía y me empezó a dar besos en la tripa, fue genial, casi termino yo llorando también. Estabamos ilusionados y con algo muy grande entre manos, nuestra mayor aventura juntos que aún está por llegar. Todo un reto y un aprendizaje para nosotros.

Ya queda menos para que ese sueño se haga realidad, si todo va bien en unas 4 semanas tendremos al renacuajo con nosotros. Y a pesar de lo ilusionados que estamos (con nuestros miedos normales de padres primerizos) mucho hemos escuchado de lo difícil que es la crianza, de que se nos acabará el tiempo para nosotros, de las noches sin dormir, de preocupaciones constantes, de un postparto muy deprimente, de que se pasa muy rápido el tiempo de disfrute del bebé, de los gastos... y con todo ello tenemos que lidiar, pero al final solo hay una historia que es "la nuestra" y una balanza en la que compensarán más alegrías que otra cosa (o eso es lo que esperamos) y estará inclinada hacia el lado bueno. De momento como ya he contado en otras ocasiones estoy viviendo esta etapa con mucha ilusión y esperando solo cosas buenas, que las malas vienen solas y ya nos hacemos una idea por lo que nos cuentan.

Ahora que estamos en la recta final, tenemos muchas ganas de ver la carita a nuestro niño. Yo no me quiero perder ver como su papi lo coge en brazos para sentir el calor de esa criaturita, ni como será el momento en que lo oiga llorar o ver como és mi chiquitín y sentirlo piel con piel, darle el pecho, acariciarle, quererle, comérmele a besos. Para mí sentirlo en mi interior es algo mágico, me encanta seguir notando esos movimientos y pataditas cada vez con más fuerza. Ya juego con él a hacerle cosquillas en sus diminutos pies que se hacen notar en mi barriga y también se le nota el culete, la espalda, las manitas. No tengo adjetivos para describir estas sensaciones, sé que las echaré de menos. Y por supuesto intentaré disfrutar de todas las que tienen que llegar y estamos esperando con los brazos abiertos.

miércoles, 17 de abril de 2013

UNA EXPERIENCIA ÚNICA

Antes de quedarme embarazada intuía que el proceso de gestación, tan natural y femenino, iba a ser algo muy especial en mi vida, y así lo estoy viviendo. A pesar de ser mucho tiempo en el que intentas encontrar el momento y nunca llega la "situación ideal", ahora y más que nunca es mi momento. Estoy muy contenta de llevar a mi criaturita en la barriga, me encanta y cada día estoy más conectada con mi pequeñin, es fantástico. Ahora que ya estamos en la semana 30 y reconoce mi voz, me hace mucha ilusión que cada vez que le hablo se empiece a mover, es una sensación inexplicable. Hago la prueba cuando esta quietecito y no suele fallar, parece ser que es un estímulo bastante potente para el pequeñajo, increible ¿verdad?. Por si eso fuera poco, con la voz de papá también le pasa. Cuando hablamos los dos, nuestro renacuajo siempre nos da unas pataditas para decirnos que "él también está ahí". Claro, que no siempre se lo digo a su papi, no es cuestión de estar interrumpiendole cada dos por tres, pero que cara se le va a poner cuando reconozca su voz fuera del útero al hablarle con solo horas de nacer (yo eso ya lo sé porque lo siento cada día).

Hablando de conexión, tenemos muchas otras formas de comunicarnos mi bebé y yo. Cuando él está en una postura que le incomoda (sobre todo cuando duermo) me lo hace saber dandome pataditas en el costado del lado que tengo presionando sobre la cama u otra superficie, entonces mamá se tiene que cambiar de lado para dejarle libre y se acomode él también, no paro de sorprenderme. Si nos vamos de paseo su padre y yo, nuestro niño se queda quietecito porque le encanta el movimiento, para él es como una mecedora que le lleva de un lado a otro y le relaja. También ocurre en casa si estoy en movimiento. Si tuviera que decir cuantos tipos de movimientos he sentido hasta ahora, son cuatro : pataditas, deslizamientos (como una serpiente), sacudidas y el famoso "hipo" (que ahora tiene con bastante frecuencia durante el día y la noche).

Por otro lado, hace un par de semanas nos hicimos la ecografía 4d, mi chico no era partidario de hacerla y en parte le entiendo, fue más un capricho mío de poder ver lo que tanto siento a cada rato dentro mi tripa. La sesión duró una media hora en la que pudimos "recrearnos" de manera relajada y lúdica en un video y conocer a nuestro bebé,  no fue una prueba diagnóstica . Tengo que decir que las imágenes son muy borrosas y deformadas, al principio yo me asusté, no sabía si tenía un niño o un marciano, hasta que la ecógrafa pudo enfocar la imagen y conseguir algo espectacular, la cara de nuestro niño. Aunque no se ve como en el documental "National Geographic", si pudimos observar como se llevaba el puñito a la boca y después parte del bracito, parecía estar tragando líquido amniótico con su reflejo de succión. Estabamos  sorprendidos ¡ya tenía forma humana!, que por mucho que leas que eso ocurre semanas atrás, no te lo crees hasta que no lo ves.

Quiero contar aquí tambien que llevamos ya cuatro clases de preparación al parto, a mi me encantan, nos sirven además de para aprender, es como una terapia de grupo donde compartes tus experiencias, miedos, ilusiones... con otras parejas en la misma situación. Por suerte, nos ha tocado una matrona muy maja y explica las cosas de forma tan natural y realista que es verdad que a veces también hemos salido asustadillos de alguna clase, y es que nos cuenta todo al detalle, igual casi te hace llorar explicandote un parto (pero de emoción no de lo que debe doler), como que te cuenta lo complicado que puede ser el puerperio si no se cuida a la madre en el post parto y se le da la atención y cuidados que se merece. Todo son explicaciones y consejos muy bien recibidos y gracias a ellos nos estamos poniendo al día de todo lo que supone  el embarazo, el parto, el post parto, el cuidado el bebé y de la madre, el papel del padre, la lactancia, los ejercicios para antes y después del parto, etc. Yo recomiendo ir a estas clases en pareja si se puede.

Por último, tengo que decir que no me gusta hablar de la cuenta atrás, mis cuentas siempre han ido para adelante, ya me queda menos para conocer a nuestro bomboncito, pero quiero seguir disfrutando de lo que me ha dado la naturaleza y siento tan mío hasta que llegue el momento de dar a luz. Ya os podéis imaginar, estoy feliz con mi embarazo y lo estoy viviendo muy intensamente parándome en cada detalle y saboreando cada instante.

viernes, 15 de febrero de 2013

FELIZ DÍA DE SAN VALENTÍN

¡¡Por fín la ecografía de las 20 semanas!! (aunque yo ya voy camino de la 22), esta vez no fue como la anterior (la de las 12 semanas), nos tocó una ginecóloga muy maja, era bastante agradable, cosa que agradecí enormemente porque me relajé desde el principio. Tenía que ser optimista, aunque reconozco que hasta que no te dicen que va todo bien, no respiras aliviada, esta ecografía es la morfológica y os podéis imaginar, una cruza los dedos para que la "bolita" tenga todo en su sitio y sus órganos estén bien formaditos. Una de las cosas que más me gustó es que mi chico pudo entrar conmigo desde el principio (en la anterior no le dejaron pasar hasta el final) y teníamos un monitor para los dos en el que íbamos viendo, o más bien deduciendo, lo que el médico nos iba contando porque ya no se ve el cuerpecito entero, sólo por partes. Una vez que terminó de tomar medidas y de escuchar los latidos, nos dijo que todo era normal y estaba en su sitio, a continuación, nos preguntó si queríamos saber el sexo del bebé y ahí nos tenían que haber tomado una foto, porque se nos quedó una cara de papás primerizos que nos faltó el babero asintiendo, sabíamos que era la guinda del pastel, lo importante ya estaba dicho. Entonces la mujer nos dijo: "es un niño", y ahí me entró una ilusión y unas ganas de ver la carita de mi niño que aún estoy alucinada, para mi ya es más personita, ya me lo imagino y es increíble. Ayer San Valentín nos tenía guardado este regalo, porque ya nos tiene enamorados.

Ahora estamos en una etapa del embarazo para disfrutar, es muy bonita, yo de momento me encuentro bastante bien y me manejo con la tripa (que ya se va haciendo notar porque ya no entro en mis pantalones ni en otras prendas, en fín, ya tendré tiempo de soltar los kilos) y siento a mi niño dentro de mi, con sus pataditas y movimientos de todo tipo, es una experiencia mágica, es el milagro de la vida. Además, mi chico ya es más consciente de que dentro de mi barriga hay un renacuajo que es también suyo, ya ha notado sus movimientos al poner su mano sobre mi tripa, me hace mucha gracia cuando le habla y le pone música para que le responda con pataditas, es genial, el niño ya tiene una nana que su papi le ha compuesto con la guitarra.

Por otro lado, quiero también decir que los abuelos y tíos del futuro bebé, nuestros primos, amigos y mucha gente que nos rodea, están también muy ilusionados. Ayer tuve más llamadas y mensajes que el día de mi cumpleaños, y es que todos querían saber qué habíamos encargado a la cigüeña, estuvieron muy pendientes, muchas gracias de corazón, esto es más bonito todavía si se comparte con los que te quieren. A los abuelos del niño ya hay que irles comprando un baberito, porque están con la baba encima todo el día, jaja, y eso que todavía no ha nacido.

A nuestro renacuajo ya le estamos buscando un nombre, tenemos varios candidatos, pero aún no lo hemos  decidido y no queremos decir nada hasta que lo tengamos claro, es tan importante para nosotros dar con uno que nos guste que estamos valorándolo mucho. Me parece una bonita tarea, una parte más de la dulce espera.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

NADANDO COMO UN PERRILLO

Ayer tuve mi primera ecografía, la del primer trimestre. Tengo que decir que me tocó la ginecóloga borde, o eso es lo que pasa en la Seguridad Social, no lo sé. Mi chico y yo íbamos muy ilusionados pensando que nos iban a enseñar a nuestra "gambita" un ratito y decirnos amablemente las partes del bebé y sus movimientos. Yo os cuento mi experiencia. Estuve media hora larga sola con la ecógrafa, ella sólo decía medidas y parámetros que una enfermera apuntaba, claro yo no veía nada, sólo escuchaba de vez en cuando el latido del corazón, y tengo que reconocer que me puse un poco nerviosa, no sabes si la cosa está bien o no, no te cuentan nada hasta el final y de forma muy seria y seca, se me hizo eterno, no es lo que me habían contado otras mamás por su experiencia.

Después de que la mujer terminara su trabajo, llamó a mi chico para que lo viera, fueron unos segundos en los que pude oír a su papi decir: "¡anda, si está moviendo las manos, nadando como un perrillo!", fueron unas palabras tan tiernas que eso ya me relajó un poco y ya pude mirar yo también al monitor, para mi sorpresa de que la mujer tenía tanta prisa por irse que nos dejo muy poco tiempo y le ví cinco segundos.

Gracias a que me dijeron que todo estaba bien, y me citaron para la próxima eco ya me quedé más tranquila. En casa, cuando ví las fotos de esa personita, con esa cabecita, y ese cuerpecito, me entró una cosa, que no podía dejar de mirarlas, me tiene enamorada, enganchada, no sé que pasará el día que le vea la carita y le tenga en mis brazos, no se puede explicar este sentimiento, es para vivirlo, es un milagro.

martes, 20 de noviembre de 2012

EMPECÉ A ESCUCHAR LA VOZ DE MIS LATIDOS

Ya han pasado unos cuantos meses desde que supe que este año la plaza de justicia todavía no era para mí, y si lo bueno se hace esperar, pues nada, yo seguiré estudiando y luchando por lo que tanto deseo. No hay sido fácil encajar el golpe y me ha costado bastante recuperarme después de estar tan cerquita de aprobar.

En cuanto me he visto con fuerzas y con las ideas claras me he planteado muchas cosas, y todo en esta vida tiene una enseñanza, y lo que he aprendido de esta experiencia es que las cosas no vienen cuando uno quiere y en el orden que le gustaría, por mucho que uno luche cada día, pero lo que tengo muy claro es que uno tiene que seguir haciendo lo que le gusta para estar cada día más cerca de sus sueños. Que sin ellos la vida no tendría ningún sentido.

Hablando de sueños, yo tengo muchos, y entre ellos estaba uno muy especial, ampliar algún día la familia. En un post hablaba de la maternidad como algo muy lejano para mí, y ahora que ya ha pasado algún tiempo y he ordenado mis emociones y pensado muchísimo si era o no el momento, a final nos hemos decidido y vamos a iniciar mi chico y yo la aventura de ser padres.

Ahora estoy embarazada de 9 semanas, y me siento muy afortunada de que esté creciendo una nueva vida dentro de mí. Estos días estaba que no me lo creía, aunque he experimentado  algunos cambios en mi cuerpo y me siento cansada y revuelta, hasta ayer que ví por primera vez a mi "garbancito" en el monitor de la consulta del ginecólogo, no experimenté la sensación de tener algo que está dentro de mí, al verlo me entró una felicidad inmensa y todavía se me está cayendo la baba, así que ahora estoy un poco más conectada con el "bichito". A mi pobre chico sólo le he podido enseñar una foto donde se ve una manchita y tiene que hacer acto de fé de que eso va a ser nuestro futúro bebé. Así que tengo muchas ganas de que lo vea en la próxima ecografía que será dentro de unas semanas. Sé que le va a hacer mucha ilusión.

martes, 24 de abril de 2012

INCERTIDUMBRE

Mucha gente sabe que este domingo terminé el último examen de mi oposición para el cuerpo de Tramitación Procesal, pero lo que muy pocos han experimentado es la sensación que se te queda cuando te juegas todo en 15 minutos que duró la prueba. Hablo de lo que los opositores muy bien conocen como nervios, ansiedad, miedo, preocupación, cansancio, incertidumbre, superación, ilusión, esperanza, logro, alegría, tristeza, tenacidad y mil emociones más que se viven a lo largo de toda la preparación y se intensifican antes, durante y después de hacer los exámenes.

El ejercicio del que os hablo en el párrafo anterior consistió en reproducir un texto a ordenador con formato, y la valoración se basa en medir la velocidad (pulsaciones por minuto) y el formato del documento (manejo de las herramientas de word) en 15 minutos. En casa había hecho muchísimos simulacros y poco a poco tuve la "tranquilidad" de poder hacer un buen ejercicio ya que el profesor del curso al que me apunté me dijo que iba muy bien, que no me preocupara, que daba de sobra las pulsaciones y que el formato lo iba a bordar. Yo la verdad, es que esta última semana estuve muy tranquila, había hecho un buen trabajo a lo largo del año y veía como cada vez iba mejor en pulsaciones, contando con que yo he aprendido mecanografía solita, hace ya unos años, a través de un curso que que compré en internet, y poco a poco he ido mejorando bastante, sobre todo para afrontar este examen de la oposición en el que te juegas todo lo conseguido hasta entonces porque es la última prueba.

De lo que estoy bastante orgullosa es de haber quedado en una posición muy buena en Madrid en el primer examen, entre los 20 primeros de las 3.000 personas más o menos pudieron presentarse en la primera parte de la oposición, me llenó de fuerzas para seguir adelante y pensar en que todo había merecido la pena. Lo que pasa es que esto tampoco te asegura nada, al final tienes que darlo todo, como he dicho antes, en la prueba de mecanografía y word, en esos 15 minutos, y este año es complicadisimo con las pocas plazas que han salido y el corte tan alto que han puesto en el primer ejercicio en Madrid que ha sido 82 sobre 100 (el año pasado fue 69 sobre 100). Y es que opositar no es fácil, pero te enseña muchas cosas, sobre todo a levantarte cada día y seguir adelante con tu ilusión y haciendo a veces un esfuerzo sobre humano para conseguir un plaza, yo fecilito a todos los compañeros que he tenido en este duro camino, y a todos los opositores, que siguen detrás de esa ilusión, y que a lo mejor también me seguirán acompañando otro año si este no lo consigo. Todos hemos hecho un gran trabajo, lleguemos hasta donde lleguemos. Ánimo, que tarde o temprano lo conseguiremos.

Ahora, después de todo el esfuerzo, me queda esperar resultados y es un poco desesperante, porque ahora pienso que tengo las mismas posibilidades de estar fuera como de estar dentro, es una sensación de incertidumbre, que no te deja relajarte, los compañeros me entienden muy bien. Casi todos los que están a mi alrededor y no han opositado, piensan que ahora es momento de descanso y de desconectar un poco, y de hacer lo que me gusta,  pero tampoco es fácil, la cabeza piensa en mil cosas y no te deja disfrutar lo que te gustaría. Además, ahora tengo que ocuparme de otras cosas (que no son agradables) y no es fácil, uno siente una extrañeza con el tiempo del que ahora dispone y del que está tan acostumbrado a aprovechar estudiando, que ahora me siento rara esperando un listado del que dependerá mi futuro próximo, y así estamos media España de gente opositando, que le vamos a hacer.

lunes, 30 de mayo de 2011

LA META ESTÁ EN EL CAMINO

Hace mucho tiempo que me estoy preparando para opositar y la verdad es que cuando me organizo mi calendario de estudio lo único que quiero es terminar con el objetivo del día, me complace mucho cerrar el "chiringuito" como yo suelo decir cuando concluyo mi jornada de estudio. De las veinticuatro horas que tiene el día intento cumplir con mi horario y estudiar ocho horas. Para mí esto es como cualquier otro trabajo, lo único que aquí soy yo mi propia jefa y, aunque soy flexible, a veces me exijo demasiado, como cualquier otro jefe, que quiere ver el avance diario del trabajo bien hecho.

Hoy he estado estudiando las Salas de Gobierno de los Tribunales, y tengo que reconocer, que aunque no se me da mal, tengo mucha materia nueva que entra este año con la reforma de la LOPJ, que es la Ley Orgánica del Poder Judicial, y muchos artículos que memorizar, parece que nunca se terminan, jejeje. Es lo que tiene estudiar tantas leyes, que uno sabe en qué artículo empieza pero no donde termina. El temario puede ser lo extenso que tu quieras, en serio, ahora mismo tengo un empacho de artículos.

Bueno, hoy me quiero despedir de esta tarde tan amena y y espero que también bien aprovechada, con una canción de Dire Straits "Walk Of Life", que quiere decir algo así como el paseo de la vida. Espero que os guste, a mí me anima mogollón ponerme algo de música cuando termino de estudiar.

miércoles, 23 de febrero de 2011

TRASTEANDO UN POCO CON LA CÁMARA


Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí y ahora que tengo un poco más de ocio, vida social, y muchas más cosas que hay en la vida, a parte de los dichosos estudios, quería compartir con vosotros algunas de las fotos que estoy sacando esta semana con la cámara. Para mí ha sido todo un descubrimiento el poder aprender algunas técnicas, luego saber emplearlas es otra cosa, pero bueno, una lo intenta y lo hace como buenamente puede. Para sacar estas dos fotos me he tenido que poner los tacones esta mañana y montar todo un chiringuito con las cajas, que las tenía en el armario, y no cerca, sino arriba en lo más alto, detrás de otras tantas de los zapatos de mi marido. Cuando ya tenía el decorado, me tocaba sacar el trípode, sí, esa cosa con tres patas que se estirán, y que después de varios intentos he conseguido encajar en mi cámara; me ha quedado muy bien, a la altura que yo quería (por supuesto yo estaba tumbada en el suelo para poder enfocar y realizar un buen encuadre), pero claro, como no tenía modelo, pues nada yo misma me he puesto y no ha quedado del todo mal, ¿no? , no os podéis imaginar lo que me ha costado que no se me viera ni un pelo en las piernas, sí, ya sé lo que estáis pensando pero no me daba tiempo de meterme en la ducha y depilarme. Bueno, a pesar de todo, lo he conseguido, mi s primeras fotos con tripode y en blanco y negro que subo al flicker ;) http://www.flickr.com/photos/la_vespertina/

sábado, 27 de febrero de 2010

LA MATERNIDAD DA VÉRTIGO

Esta tarde he quedado para tomar algo con mis compis del cole. Aquellas con las que recuerdo toda mi infancia desde que tenía cuatro añitos. Cuando he llegado al bar donde se encontraban, me he quedado perpleja al ver que una de ellas ya estaba con un carrito doble más una niñita de tres añitos, y otra compi con una barriguita de unas veinticuatro semanas de gestación que ya se hacía notar en su cuerpo menudito. Creo que verlas me ha hecho pensar mucho sobre cómo nos hacemos mayores y cómo pasa el tiempo, que es lo que más te llama la atención en estos encuentros. Y yo me pregunto si ya me queda poco o mucho para pensar en eso de ser madre.

La maternidad es un tema que da vértigo pensar en él. Aún soy demasiado jovén, o así me veo yo, para andar con bebés de un lado a otro. Y sé que me gustaría algún día aumentar la familia pero no de cualquier forma. Ahora estamos intentanto disfrutar de momentos que con un niño no podríamos, como salir de viaje, ir al cine o no tener horarios estrictos sujetos a los cuidados de un niño. Por otro lado, estamos estudiando y no cabe en nuestro tiempo tal idea. Tampoco me complace estar alejada de los padres para cualquier cosa que pudieramos necesitar, y la verdad es que también me acuerdo cada día de mi madre y sé que la iba a querer a mi lado para cualquier cosita que me pasara con el crío.

Ahora está claro que la balanza se inclina hacía el lado de "ahora no es el momento, el tiempo dirá". Me parece que es una decisión tan importante que me gustaría tomarla con mucha cabeza y responsabilidad cuando llegue el momento.

A todas las madres, que me parecen unas valientes, FELICIDADES por todo lo que hacéis y todo el cariño que ponéis en la crianza de vuestros hijos.

Y a la mía le doy las GRACIAS, que sin ella yo no estaría ahora aquí y no sería la persona que soy.

miércoles, 27 de enero de 2010

UNA BELLA MUJER

Este domingo fui a verla. Me resultataba tan familiar esa forma que tuvo de mirarme que enseguida me sentí como uno de sus encantadores nietos. A pesar de su delicada salud tenía un fuerte corazón y una sensibilidad especial hacia los demás. Lo que me sorprendió cuando llegué al hospital es que sin casi poder hablar, por el agotamiento de los efectos de la morfina, me preguntó que cómo estaba yo, y, aún sabiendo que siempre me preguntaba por cómo me sentía por lo que le ocurrió a mi madre, me dió mucha lástima saber que le quedaban días de vida.

Ella pidió irse a su casa, a buscar esa paz que supongo que uno necesita para irse sosegado y con todo el cariño de sus hijos, nietos, nueras, yernos... Y una vez allí, ya en contacto con su hogar, algo tan familiar y que da tranquilidad, encajando toda una vida de alegrías y tristezas, llegó el momento de iniciar otra vida en un plano espiritual.

No he podido ir al tanatorio, ni a su incineración. Es demasiado dolor el que tengo por la pérdida de mi madre y no necesitaba revivir algo de lo que tengo muy mal recuerdo. Pero lo que puedo decir es que la siento muy cercana, para mi ha sido como mi tercera abuela. Siempre tan cariñosa como son todas abuelas que quieren y están orgullosas de sus nietos.

El último recuerdo que tengo de ella fue el día de Reyes. Comimos en casa de mis suegros con ocasión del cumpleaños de mi marido. Ya estaba débil y dolorida pero sacó varias sonrisas en el momento de comer el roscón, cuando nos dimos cuenta de que había más de una sorpresa dentro del mismo, debido a las monedas que introdujo mi suegro. Lo grande está muchas veces en los pequeños momentos vividos con las personas que queremos.

Por último quiero decir que cada mañana la recuerdo al tomar el desayuno. Me aconsejó que tomar miel con el café es mejor que el azúcar y me dijo que ella lo hacía de esa manera a diario.
-Así lo hago, abuelita, de tu sabio consejo he hecho un hábito que me viene fenomenal-.

Gracias por dejar tu amor y esa familia tan maravillosa.

domingo, 24 de enero de 2010

FELICIDADES CON EL CORAZÓN

Buenos días mamá,

Te voy a dejar hoy, que es tu cumpleaños, la letra de una canción que cada vez que la escucho llega a lo más profundo de mi sentimiento hacia tí,

Ya no hay primavera
las flores se han ido
y las mariposas
se mueren de frío

Y por más que me acuerde de ti
y que esconda esta pena
en un pliegue del sol
me encadena
a tu recuerdo la vida entera

Y por más que me olvide de ti
pa´evitar que me duela
te llevaste del mundo y de mi
todas las primaveras

Ya no hay primavera
las flores se han ido
y las mariposas
se mueren de frío

Ya no hay primavera
ni siento cobijo
me queda el otoño
cayendo conmigo

Que tu amor me salpique de ti
que tu amor me proteja
que se vuelva canción mi condena
que no me sueltes
cuando me pierda

Que la vida me ayude a seguir
cuando baile la pena
y que puedas volver a venir
con cualquier primavera

Ya no hay primavera
las flores se han ido
y las mariposas
se mueren de frío

Ya no hay primavera
ni siento cobijo
me queda el otoño
cayendo conmigo.

Para siempre contigo, te siento cada día muy cerca y te agradezco lo que sigues haciendo por mí desde donde quiera que estés.

Un abrazo de tu niña.

domingo, 6 de diciembre de 2009

HABITACIÓN 1024

El martes de la semana pasada, día 24 de noviembre de 2009, ingresó mi madre en la unidad de cuidados paliativos para enfermos terminales. Yo sabía que no la volvería a tener más en casa, que era su último viaje en esta vida y sólo de ver su maleta me entraba mucha angustia en el cuerpo. La verdad es que no hay palabras para explicar esta sensación, porque ella pensaba que sólo estaría allí unos días para recuperarse y después volver a tener una vida medianamente normal. Ahora nos tienes que perdonar por no decirte la gran verdad del desenlance de la maldita enfernedad. Cuantas veces te dijimos que te ibas a curar, que lo ibamos a superar todos juntos, que esta enfermedad no podría contigo...

Su estancia en el hospital que duró una semana fue de lo peor que vivió mi madre, y lo único alentador que puedo decir es que tambíen he experimentado sensaciones increibles hacia ella, la he mimado y querido como nunca. Mamá, no se me olvidará como a pesar de no poder mover un sólo músculo de tu cuerpo, me transmitías lo que sentías con tu mirada y tus gestos y yo me lamentaba por la rabía de verte como un bebé con todo el sufrimiento reflejado en tu cara. No fue justo, el dolor que te has llevado sin poder hablar, sin poder moverte de la cama, sin poder tragar, con el miedo a lo que podría pasar, ¡y sin quejarte ni un solo momento ni lamentarte de tu situación!. Tú me has enseñado a luchar y a no quejarme de lo que realmente no tiene tanto valor incluso en tus últimos días. Eres una mujer muy fuerte que aún sin poder hablar con tu mirada lo decías todo, sin poder tragar comías y bebías obligandote tú misma, sin poder reír sonreías, sin poder abrazar me besabas la mejilla...eres la mejor, cualquier persona en tu situación habría tirado la toalla antes. Tu demostraste que querías vivir pero la enfermedad ha podido contigo y no te ha dejado disfrutar de la vida muchos años más. Qué injusto, ¿verdad?, con la de gente mala que tendría Dios que recoger... en fín como dicen algunos "nos ha tocado y nos ha tocado" ¡qué lastima, cuánto te echo de menos, no lo sabes bien!

Aún recuerdo las noches que viví contigo en el hospital, cómo mirabas las fotos que te colgamos en el corcho al lado de tu cama con toda la familia y amigos que de verdad te querían, y tambíen sé que tu última noche conmigo te despedistes de mí, no se me olvidará cómo me mirabas sin quitarme ojo como diciendome "hasta siempre, porque siempre me querrás como hija y yo como madre". Ese cariño lo sentí como una unión muy fuerte a base de amor inifinito. Gracias, mamá.

No debo olvidar los días tan malos que pasé porque para mí son lecciones que debo recordar y quiero que enseñen a dar valor a lo que realmente importa, sin preocuparme del mañana que ya vendrá con sus problemas y sus alegrías. Lo que está claro es que acompañar a mi madre a morir con solo 47 años de esta enfermedad tan terrible es algo que me ha marcado ya de por vida. "Mamá, siempre estarás presente en todo lo que haga, te siento así y así lo quiero creer."






miércoles, 11 de noviembre de 2009

LA VIDA TE ENSEÑA A GOLPES

La vida como todos sabemos tiene sus cosas buenas y sus cosas malas; y es curioso, porque a cada uno en su camino le tienen "colocado" algo bueno y algo malo. Lo bueno a veces ni lo apreciamos o creemos que es lo normal y se nos olvida rápido. Y sólo cuando perdemos algo que creemos que nos pertenece, bien por arraigo familiar o bien porque lo hemos ganado a base de esfuerzo, sabemos darle su justo valor. ¡Qué necio es a veces el ser humano!.

Todo el dolor que estoy pasando por la enfermedad de mi madre me está haciendo ver la vida de otra forma. Sólamente el que haya perdido a un ser querido o haya pasado por una situacion similar a la mía me va a entender, los demás me podrán acompañar y apoyar en este duro golpe pero por suerte no han pasado por este infierno. Muchas veces pienso en aquél que tiene a todos los suyos y de lo afortunado que es por ello, y a veces no se valora porque parece que es lo normal. También reflexiono sobre aquél que está igual o peor que yo, que por desgracia hay demasiada gente y mucha a mi alrededor, más de la que yo pensaba. Sin ir más lejos a dos de mis amigos les falta su padre, a una amiga de falta su madre y su hermano, a compañeros de trabajo les faltan padres, madres, hermanos, primos, amigos...etc, y uno es consciente de todo esto cuando le ocurre alguna desgracia. Es como si la vida te quitara la venda con la que supuestamente eras feliz pensando en que a tí nunca te podría ocurrir, no porque seas menos vulnerable a la adversidad ni mucho menos, sino porque resultaría tan fuerte el dolor que ni tú mismo sabrías si tendrías aliento para seguir adelante.

Ocho meses he tardado en darme cuenta del papel tan grande que tengo encima. Ya hace un tiempo que guarde en un cajón parte de mi vida para emprender una lucha por mi madre desde esta seria enfermedad, aún sin noticias esperanzadoras de los médicos, ya en el último capítulo de esta historia, ya sin fuerzas porque estamos agotados, pero sí con el amor hacia un ser querido que es la mayor energía que uno tiene para seguir adelante. Es muy duro tener que replantearte tus tareas cotidianas y cambiar el ritmo de vida por un contratiempo de este calibre. Yo soy las manos y pies de mi madre, y entre otras tareas la ducho, la visto, le pongo los enemas, le hago la comida, la compra, la intento animar cuando está decaída, le recuerdo cuando tomar las medicinas, le pongo lavadoras, le paso la fregona, etc. Así cada día, y sin olvidarme de mi trabajo por la mañana en el Juzgado, que gracias a él puedo desconectar. De toda esta carga lo que más pesa es el componente emocional, la tristeza con la que haces todo, porque no quieres verla peor de lo que ya está.

Estoy en una estapa de mi vida muy agobiante, sólo algunos me comprenderán y sólo otros me querrán comprender. Yo pienso que cada uno tiene lo suyo y sus preocupaciones pero es inevitable sentirse en ocasiones sóla en toda esta tarea. Y es que por mucho que la gente quiera ayudar a veces ni yo misma sé que necesito porque nada te consuela. Agradezco ahora que así lo siento a todos los que se han preocupado de alguna forma por lo que estamos pasando mi familia y yo, ya sea mediante una llamada de teléfono, chateando, haciendome visitas cuando pillo un hueco, preguntando a mi marido por mí o por mi madre, o comentando mi blog que para mí es un desahogo de los momentos más amargos.


martes, 13 de octubre de 2009

MI CUERPO Y MENTE DICEN "BASTA"

El miércoles pasado retomé las clases de oposición para la nueva convocatoria del Cuerpo de Tramitación y Auxilio en Justicia. Al llegar al aula me sentí con ganas e ilusión para aprender de nuevo con las leyes, más que nada porque ya me conoce uno de los profes (muy bueno, por cierto) y porque ya éste es el segundo año en la academia y le voy sacando más jugo a la clase. Pues nada, el caso es que me vine a casa empapada por la lluvia pero contenta y satisfecha por poder seguir luchando en el camino de la oposición. Y aunque era consciente de la difícil situación que tengo y de que no dispongo de tanto tiempo fisico y psicológico, tenía muchas fuerzas que no sé de dónde cogí en ese momento.

A medida que pasan los días me doy cuenta de que me puede el cansancio y me agotan a veces la pena y otros desordenes familiares de los que no ahora no quiero hablar. Además, esta mañana me encontraba fatal de ánimos y muy débil, no me sentía con fuerzas de nada, mi cuerpo estaba diciendo que parara, que este ritmo no lo podía aguantar, después de un puente con problemas y angustias de los que no me puedo desligar y de un "no parar" que me va haciendo mella. Tan solo el domingo pudimos ir a Cadalso a comer en familia con mis suegros y me vine comidita por dentro de dolor por mi madre, y es que a veces es muy difícil desconectar cuando veo que mi madre no mejora.

Esta tarde me la he tomado libre, y cuando digo libre es que no haré visitas ni llamaré por teléfono hasta mañana, por mi bien, por mi estado mental y físico, necesito un poco de tiempo para poder leer el libro que me compré o para repasar artículos de las leyes que necesito memorizar para los ejercicios de la oposición. No he parado ni un momento para hacer cosas que me agraden a mí, no aguanto más... me voy ahora a organizar y mirar los apuntes que mañana tengo otro día largo de academia. Se me está haciendo cuesta arriba pero no quiero rendirme. Tengo que dar a los demás pero también me debo tiempo a mí.

sábado, 3 de octubre de 2009

DESOLACIÓN E IMPOTENCIA

Ayer tuve un dia desolador, mi madre empeoró y yo no pude hacer nada. Se supone que ya debo saber que después de una sesión de quimio viene un día de no levantar cabeza. Pero no puedo ver a mi madre vomitando, con dolores a rabiar de estomago, con los pies hinchados como botas, con la pena que la come por dentro, con su cuerpo desgastado con el que no puede ni moverse... y llorando de impotencia.

Como de costumbre, me fuí con mi madre para estar toda la tarde con ella, y yo ya la ví muy revuelta y sin poder ni hablar por todo la química que la metieron en su cuerpo el día anterior. Además, había estado vomitando mañana y tarde y no comió nada, solo intentó beber un aquarius para asentar el estómago. Ya por la noche, no paró de vomitar y yo me puse muy nerviosa, creía que la daba algo allí mismo, estaba muy pálida y con la cara hinchada. Cogí los telefonos de urgencias para hablar con el oncólogo de guardia y nos recomendó que tomara un medicamento para evitar los vómitos. A mi me temblaba la mano porque cuando cogí la ampolla que supuestamente se tenía que tomar, en el mismo frasco ponía que era inyectable. En ese momento no quería ni pensar como se lo iba a poner. Menos mal que mi madre me dijo "tranquila, hija, que esta ampolla yo me la tomo con agua", pero eso no bastó para tranquilizarme, ya no nos fiábamos y volví a llamar al médico para que me lo aclarara. Finalmente, mi madre se tomó la ampolla como dijo el médico (con agua) y se tumbó en su sofá.

Dieron las diez y media de la noche y Raul vino a buscarme para irnos juntos a Fuenlabrada. Mi padre estaba trabajando y mi hermano había salido con sus amigos a cenar (de eso me enteré después). En las condiciones en las que está mi madre, no puede quedarse sola, y no dudé en llamar a mi hermano para que viniera lo antes posible para quedarse con ella, y me dijo que venía enseguida. Ayer pude contar con él y se lo agradezco, porque en otros momentos no se ha mostrado muy atento con sus cuidados. Qué le estará pasando por la cabeza, porque a mí no me cuenta nada y me preocupa.

Cuando llegó mi hermano ya eran las once de la noche. Al entrar por la puerta, le noté con los ojos llorosos pero sereno. Preguntó que había pasado casi por compromiso (o eso me parecía a mí). Yo le dije en ese momento que bajara al perro con nosotros que ya nos íbamos, porque quería decirle parte de lo que llevo dentro en estos momentos tan duros. Ya en la calle le pregunte qué tal estaba, que yo sé que lo está pasando mal y que cuente con su hermana para lo que quiera. También le agradecí que viniera cuando le llamé y le hice un pequeño reproche de no poder tenerle cuando le necesito para cuidar de nuestra madre y de sentirme a veces como un mueble cuando le veo ya que en muchas ocasiones ni me dirige la palabra. Él me constestó que no le pasa nada, que siempre es la misma canción, que ya sabe que me tiene y que él es así , que no muestra sus sentimientos. Yo le insistí en que no dude en llamarme para cualquier cosa, que yo conozco la casa de mis padres y sé los problemas que hay. Con la tensión del momento, y con el hermetismo de un adolescente me despedí de él y le dije que si no pasa nada entonces era yo la que me iba con la pena a otra parte. Me imagino que se quedó mal, estaba con sus amigos cenando y tuvo que venirse, yo lo siento en el alma pero lo que nos ha tocado vivir salpica a todos y todos debemos arrimar el hombro por nuestra querida madre.

lunes, 21 de septiembre de 2009

¿LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?

Otra tarde, en la que mi cabeza da vueltas y no encuentra salida. Tengo momentos buenos en los que me relajo como puedo y me echo alguna risa para descargar toda la tensión que llevo dentro, y otros, en cambio, muy malos que me tienen nerviosa la mayor parte del día. Cuando voy a trabajar, doy gracias a que necesito mantener toda mi atención para sacar adelante mi tarea, que no es poca. También mis compañeros hacen que todo el tiempo que estoy allí lo pase lo mejor posible, siempre nos reímos por no llorar de todas las montañas de papel que tenemos encima de la mesa. Creo que por eso cada día aprendo más y con muchas ganas de mejorar en lo que pueda. Parece que se ha convertido en mi sitio de recreo, donde no tengo que ocupar mi cabeza en la enfermedad de mi madre, ni sentirme culpable por ello porque es mi obligación trabajar.

Al llegar a casa, ya por el camino a veces vengo llorando (no siempre), y creo que esa sensación de impotencia y pena no se me va a quitar nunca. A menudo pienso que puedo dar más y más para acompañar a mi madre, pero una cosa es pensarlo y otra hacerlo. Si yo hiciera caso a todo lo que pasa por mi cabeza, estaría tan cansada que no me tendría de pie. De eso intento convencerme para no caer en el error. Me encantaría ir todos los días a ver a mi madre, pero sé que acabaría por descuidarme y no descansaría ni comería lo suficiente para estar sana y coger fuerzas para llevar esta carga. Esto agota mucho, ya llevamos ocho meses con la maldita enfermedad y no veo esa luz al final del túnel. Quizás tampoco quiero verla, por muy mal que estén las cosas no quiero que pase el tiempo para que mi madre no se vea más afectada.

De momento está mi padre para cuidar de ella y yo voy día sí y día no, y siempre hay alguien con ella para acompañarla y ayudarla. Igualmente, mi padre también necesita un respiro de vez en cuando para oxigenarse. Madre mía, estamos todos agobiados y apenados, a veces quiero gritar: "¡Basta!, que se vaya todo por donde ha venido. Me cago en la leche!!! A lo malo nadie se acostumbra!!!" . A veces es inevitable vivir asustado por toda la mierda que nos está cayendo, y hoy quiero gritar bien fuerte para que me oíga todo el mundo, que esto no es vida, que mi familia está a punto de irse al garete...que acabe pronto esta tortura!!!